Los desórdenes músculo esqueléticos
(DME) presentan una alta prevalencia dentro de la población laboral, en la
Unión Europea el 25% de los trabajadores afirma sufrir dolor de espalda al
finalizar su jornada de trabajo(Álvarez, 2009), en Colombia el 88% de los
reportes de enfermedades profesionales efectuados por las entidades promotoras
de salud son DME(Ministerio del Trabajo & OISS, 2013) y en Ecuador más del 90% (SGRT-IESS, 2015).
Los DME generan altas pérdidas
económicas, en los Estados Unidos, el coste total asociado aumentó de 81 mil
millones de dólares en 1986 a 215 mil millones dólares en 2005 (Deeney & O'Sullivan,
2009), un 28% de la población
general presenta incapacidad laboral por DME y el 85% del costo directo es por
días de trabajo perdido, de indemnización y de tratamiento.
En el sector salud este problema emerge con
rapidez, su incidencia es de 3 a 4 veces más alta en los servicios de salud
(Álvarez, 2009). Las auxiliares de enfermería y enfermeras dentro del personal
de salud son quienes presentan mayor prevalencia de DME, principalmente en
espalda baja 40%, hasta el 81,3% en quienes laboran en las unidades de cuidados
intensivos (Duque, Zuluaga & Pinilla, 2011), esto último explicado por la
falta de autonomía de los pacientes, la atención constante que requieren por su
estado crítico de salud, carencia de pausas, presión por tomar decisiones
complejas (Gutierrez,
2012).
El estudio de los factores
organizacionales del trabajo y su influencia en las condiciones de salud de los
trabajadores toma fuerza a partir de los años 70, en el cual Karasek, Theorell
(1990) plantean el modelo demanda/control-apoyo social, y Siegrist (1996-2008), el modelo esfuerzo/ recompensa, estos son la
base fundamental del modelo dinámico de factores de riesgo psicosociales expuesto
por Villalobos (2004) los cuales en esencia señalan que cuando las demandas
de trabajo sobrepasan la capacidad de respuesta del trabajador sin un apoyo
social adecuado (modulador) producen un desequilibrio en la homeostasis
psicológica y social del trabajador, lo cual se convierte en la base
fisiopatológica de enfermedades músculo esqueléticas y de otras patologias.
La Organización Internacional
del Trabajo (1986) define a los factores psicosociales como “…interacciones entre el trabajo, su medio
ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de organización, por
una parte, y por la otra las capacidades del trabajador, sus necesidades, su
cultura y su situación personal fuera del trabajo, todo lo cual a través de
percepciones y experiencias, puede influir en la salud, el rendimiento y la satisfacción en el trabajo”
Los factores de riesgo psicosociales
en los que se ha encontrado mayor relación con los DME en el personal de salud
están las altas demandas de trabajo, bajo control y bajo apoyo social (Audrey 2006). Mientras que
los factores de carga física relacionados
con DME son la sobrecarga postural,
movimientos repetitivos y el levantamiento manual de cargas(Piedrahita,
2004).
Sin embargo de lo señalado aún no
esta claro el grado de asociación que ejercen estos factores para multiplicar o
coadyuvar en la frecuencia o severidad de los mismos. Entender con claridad el
papel que juegan los factores de riesgo psicosocial y la carga física en el
desarrollo de DME, es de transcendental importancia en el desarrollo de programas
preventivos eficientes en beneficio del personal de salud.
Grafico 1. Relación
de los Factores de Riesgo Psicosocial, la carga física y los desórdenes músculo
esqueléticos
Fuente: Elaboración propia
Referencias
Bibliográficas
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